Reinaldo Lippi se adentró en el mundo del deporte de montaña en 1974 y en 1985 fundó una de las primeras marcas chilenas especializadas en ropa técnica outdoor. Hoy, con OFKI, busca rescatar la esencia de esa industria, combinando tradición e innovación para crear productos de máxima durabilidad, tecnología y diseño.
Su visión es simple y profunda: una prenda bien hecha no se reemplaza. Se cuida, se repara, se sigue usando. Porque detrás de cada producto hay un oficio, un territorio y una forma de entender el mundo.
El comienzo: la montaña como escuela
Todo empezó en 1974, cuando Reinaldo tomó su primer curso de Media Montaña en la Escuela Nacional de Montaña de Chile. Fue el primer contacto con un mundo que ya no iba a soltar.
Dos años después hizo su primera ascensión en alta montaña, superando los 5.000 metros. En 1978 vinieron tres hitos seguidos: la Arista Norte de la Placa Gris, la expedición al Cerro Chimbote en la Cordillera Central, y ascensiones en los Andes del Perú. Cada salida era una prueba. Y cada prueba le enseñaba algo que ninguna sala de reuniones podría haberle enseñado.
El taller: cuando la montaña se convirtió en oficio
En 1983 comenzó a fabricar su propio equipo. No porque existiera oferta de calidad en el mercado, sino precisamente porque no existía.
De forma artesanal desarrolló los primeros prototipos de mochilas, sacos de dormir y prendas técnicas. Cada diseño lo ponía a prueba en salidas reales a la cordillera. No había estudios de mercado: había terreno y resultado.
En 1985 instaló su primer taller formal en la sede del Cuerpo de Socorro Andino. Dos años después arrendó un espacio en la calle Toesca 1989 y comenzó a expandir el equipo. Así nació lo que se convertiría en una de las marcas de ropa técnica outdoor más reconocidas de Chile.
Las expediciones: aprender en el techo del mundo
Mientras construía su empresa, Reinaldo seguía yendo al cerro. No como hobby: como investigación de campo.
En 1988 ascendió el Aconcagua, a 6.961 metros en los Andes. En 1989 fue parte de una expedición a los Montes Pamir, en la ex Unión Soviética, con altitudes superiores a los 7.000 metros. También patrocinó y acompañó expediciones al Himalaya, el Everest y el Campo de Hielo Sur.
No diseñaba desde una oficina. Diseñaba desde la experiencia.
Las licencias: acceso a lo mejor del mundo
En 1990 consiguió la licencia de Polartec, la tecnología textil de referencia para aislamiento térmico en condiciones extremas. En 1993 logró la licencia de Gore-Tex, convirtiéndose en el primer fabricante latinoamericano en obtenerla, tras capacitarse en Estados Unidos para cumplir con sus exigentes estándares.
Eso posicionó su marca como referente no solo en montañismo, sino también en minería y el Ejército de Chile.
La salida y el silencio
En 2004 entraron socios al negocio. En 2011 Reinaldo salió de la empresa que llevaba su nombre.
Salió en busca de nuevos desafíos alineados con lo que siempre lo había motivado: hacer productos de altísima calidad y gran durabilidad. Durante más de diez años, su apellido siguió en las etiquetas, pero él no estaba detrás.
El regreso: OFKI
En 2024, a sus 65 años, Reinaldo Lippi volvió.
"Intentando rescatar mis orígenes", dijo en una de las primeras entrevistas sobre el nuevo proyecto. OFKI no es nostalgia. Es una segunda oportunidad de hacer las cosas como siempre quiso: con materiales trazables, tecnología real, diseño honesto y sin intermediarios innecesarios.
Menos cantidad, más calidad. Cada producto explicado en profundidad: de qué está hecho, cómo funciona, por qué dura. Una propuesta que pone al usuario en el centro, no al retailer.
Detrás de cada prenda OFKI hay más de 50 años de experiencia acumulada en cordadas, expediciones, talleres y conversaciones con personas que viven de lo que llevan puesto cuando el clima se pone difícil.
Reinaldo Lippi no es un empresario que decidió hacer ropa outdoor. Es un montañista que aprendió a fabricar lo que necesitaba porque nadie más lo hacía bien. Esa diferencia se nota en cada detalle.
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