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Hay un lugar en la Tierra donde el cuerpo humano empieza a morir aunque estés completamente sano. No por accidente ni por enfermedad. Por física pura.

Se llama la zona de la muerte. Y está por encima de los 8.000 metros.


Qué es exactamente

La zona de la muerte fue definida por el médico suizo Edouard Wyss-Dunant en 1953 como la zona por encima de los 7.500 metros de altitud en la cual el ser humano ya no puede aclimatarse. Hoy el término se usa de forma generalizada para referirse al territorio por encima de los 8.000 metros, donde las condiciones hacen que la vida humana sea incompatible con una estadía prolongada.

Los ochomiles son las únicas montañas donde existe la llamada zona de la muerte. Allí, el nivel de oxígeno en la atmósfera es solo el 30% del que hay a nivel del mar, por lo que una estancia superior a 48 horas se considera incompatible con la vida humana.


Lo que le pasa al cuerpo

A 8.000 metros, cada respiración entrega solo un tercio del oxígeno que el cuerpo necesita para funcionar con normalidad. El organismo intenta compensarlo de todas las formas posibles: el corazón acelera, la respiración se vuelve más rápida y profunda, la sangre se espesa para transportar más oxígeno.

Pero nada es suficiente.

Esto puede provocar edema cerebral y pulmonar si la persona no está bien aclimatada, siendo éstas las principales causas de muerte en altura. Además todos los sistemas del cuerpo, como el digestivo, no funcionan correctamente al trabajar con mayor lentitud. Esto genera un mayor consumo de energía metabólica comparada con lo gastado a nivel del mar.

El dato más gráfico: los escaladores que se encuentran a punto de alcanzar la cima de un ochomil deben respirar unas 15 veces para poder caminar un solo paso.

La mente tampoco queda intacta. A esa altitud aparecen alucinaciones, confusión, pérdida de juicio y una sensación de bienestar falsa que algunos montañistas describen como la trampa más peligrosa de la alta montaña: sentirte bien cuando tu cuerpo ya está fallando.


Las condiciones que lo hacen aún más extremo

El oxígeno no es el único enemigo. El Everest ofrece condiciones extremas, con temperaturas de hasta -60°C y vientos de más de 160 km/h, que combinados con la altitud extrema, causan varias muertes cada año.

A eso se suma que un helicóptero no puede operar a esas altitudes. Si algo sale mal en la zona de la muerte, no hay evacuación posible. Cada decisión puede ser la última.


Los 14 ochomiles: las únicas montañas que llegan ahí

Existen exactamente 14 montañas en el mundo que superan los 8.000 metros. Todas están en Asia, distribuidas entre el Himalaya y el Karakórum. Estas son, de mayor a menor altitud:

# Montaña Altitud País
1 Everest 8.849 m Nepal / China
2 K2 8.611 m Pakistán / China
3 Kangchenjunga 8.586 m Nepal / India
4 Lhotse 8.516 m Nepal / China
5 Makalu 8.485 m Nepal / China
6 Cho Oyu 8.188 m Nepal / China
7 Dhaulagiri 8.167 m Nepal
8 Manaslu 8.163 m Nepal
9 Nanga Parbat 8.126 m Pakistán
10 Annapurna I 8.091 m Nepal
11 Gasherbrum I 8.080 m Pakistán / China
12 Broad Peak 8.051 m Pakistán / China
13 Gasherbrum II 8.034 m Pakistán / China
14 Shisha Pangma 8.027 m China

El Annapurna, siendo el décimo más alto, tiene una particularidad inquietante: es el más peligroso de todos en términos de tasa de mortalidad. Su terreno técnico y su clima extremo lo convierten en el ochomil con mayor proporción de muertes por intento de cumbre.

El K2, conocido como la montaña salvaje, es el más difícil de escalar de todos. La dificultad no se determina únicamente por la altura: las condiciones de la ruta, la lejanía, los peligros objetivos, los patrones climáticos y el terreno técnico desempeñan un papel decisivo.


Los que lo han completado todo

Completar los 14 ochomiles es la empresa más extrema del alpinismo mundial. Alrededor de 40 personas en la historia han logrado coronar los 14 ochomiles.

El primero fue Reinhold Messner, el alpinista italiano que culminó el proyecto en 1986 tras 16 años de intentarlo. Lo hizo sin oxígeno suplementario en ninguna de las 14 cumbres, lo que lo convierte en una hazaña que todavía pocos se atreven a replicar.

La primera mujer en completarlo fue la española Edurne Pasaban, desde su primera ascensión al Everest el 23 de mayo de 2001 hasta la última del Shisha Pangma el 17 de mayo de 2010: nueve años.

El récord de velocidad actual pertenece a la noruega Kristin Harila y su guía nepalí Tenjin Sherpa, que los completaron todos en 92 días en 2023. Antes de ese récord, el más rápido había sido el nepalí Nirmal Purja, que coronó los 14 ochomiles en solo 6 meses y 6 días en 2019.


Una perspectiva para cerrar

La montaña más alta de América es el Aconcagua, con 6.961 metros. No llega a la zona de la muerte. Pero con temperaturas de hasta -30°C, vientos de más de 100 km/h y solo el 40% del oxígeno disponible a nivel del mar, es suficiente para entender de qué se trata la alta montaña.

La zona de la muerte no es un concepto abstracto. Es un territorio real, con coordenadas, con historia y con nombres propios de personas que eligieron entrar ahí sabiendo lo que arriesgaban.

Empezar por el Aconcagua es una buena forma de entender por qué esas 40 personas merecen toda la admiración del mundo.