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El invierno no cierra los senderos. Los transforma. La misma ruta que en verano está llena de gente, en julio aparece vacía, silenciosa y cubierta de nieve. Para quienes saben prepararse, es la mejor temporada para salir al cerro.

La temporada de nieve en Chile generalmente comienza en junio y se extiende hasta septiembre, alcanzando su esplendor en julio y agosto. Estas son las rutas que vale la pena hacer ahora.


Región Metropolitana — Cajón del Maipo

La opción más accesible desde Santiago. El Cajón del Maipo es ideal para escapadas de fin de semana con trekking en la nieve. Los senderos hacia el Monumento Natural El Morado, el Glaciar El Morado y las zonas altas de Baños Morales se cubren de nieve desde junio. El paisaje cambia completamente: lo que en verano es roca y matorral, en invierno es blanco puro con el Cerro El Morado de fondo.

Lo que hay que saber: verificar con CONAF antes de ir, ya que algunos tramos pueden cerrarse por acumulación de nieve o mal tiempo. Salir temprano es crítico: en invierno oscurece entre las 17:00 y 18:00 horas.


Región Metropolitana — Valle Nevado

Valle Nevado es perfecto para trekkings cortos y de alta montaña en pleno invierno. Más que esquí, la zona ofrece recorridos a pie entre la nieve con vistas de 360° de la cordillera. Es uno de los accesos más fáciles a nieve real desde Santiago, sin necesidad de pernoctar.


Región del Maule — Siete Tazas

El Parque Siete Tazas se encuentra abierto todo el año. En invierno, la nieve tiñe el paisaje de un blanco mágico que invita a los excursionistas a recorrerlo. Entre sus atractivos están el río Claro, el Velo de la Novia con una cascada de 50 metros y las propias Siete Tazas. Un destino que muchos no asocian con nieve pero que en julio ofrece un paisaje completamente distinto al verano.

Importante: el sendero El Bolsón se encuentra cerrado desde el 15 de mayo de 2025 hasta nuevo aviso. Verificar estado de senderos antes de ir.


Región de La Araucanía — Parque Nacional Conguillío

El Parque Nacional Conguillío ofrece senderos entre volcanes y lagunas, rodeados de un paisaje nevado impresionante. El Volcán Llaima con nieve, la Laguna Conguillío congelada en sus bordes y los bosques de araucarias cubiertos de blanco son uno de los paisajes más únicos de Chile en invierno. Es una ruta que en verano tiene listas de espera; en julio, casi nadie va.


Región de Los Lagos — Parque Nacional Vicente Pérez Rosales

El Parque Nacional Vicente Pérez Rosales es el más antiguo del país. Ubicado en la provincia de Llanquihue, ofrece bosques de lengas y coigües, vistas al volcán Osorno, lagos cristalinos y una infraestructura turística ideal para quienes llegan desde Puerto Varas o alrededores. En invierno el volcán Osorno completamente nevado sobre el Lago Llanquihue es una de las postales más potentes del país. El trekking con raquetas de nieve es la forma más recomendada de explorar la zona en esta época.


Región de Magallanes — Torres del Paine

El más exigente y también el más espectacular. En invierno la red de senderos está cerrada para uso autoguiado y solo se permite el ingreso bajo evaluación y autorización previa. 

Torres del Paine en invierno es para quienes van bien preparados: menos turistas, más silencio, paisaje que pocos ven. Los colores son distintos, la luz es distinta y las probabilidades de ver fauna son mucho mayores.


Lo que cambia en invierno y no puedes ignorar

El invierno no perdona la falta de preparación más de lo que lo hace el verano. Hay tres diferencias concretas que cambian todo:

La luz dura menos. En julio oscurece antes de las 18:00 en casi todo Chile. Salir tarde o subestimar el tiempo de retorno puede dejarte en el cerro de noche sin haberte planificado para eso.

El terreno cambia. Nieve fresca, hielo, barro bajo la nieve: el mismo sendero de verano puede requerir crampones, bastones o simplemente mucha más atención a cada paso. Lo que en verano es una ruta fácil, en invierno puede ser media o difícil.

El sistema de capas es innegociable. Un día de invierno en el cerro puede empezar a 2°C en la base y bajar a -10°C con viento en la cumbre. El gorro, los guantes y los lentes UV son esenciales porque la nieve refleja gran cantidad de radiación, y hay que proteger la cabeza y los ojos tanto del sol como del frío.


 

El frío no es un motivo para quedarse en casa. Es una razón para vestirse bien y salir igual.